También a veces se divaga sobre ello.
Hay momentos con mayores deseos y otros en que la necesidad es menos imperiosa.
¿Y esto porqué?
Porque el tiempo te desgasta como la ola a la roca, y las experiencias te marcan como el hierro candente que te deja su cicatríz y que siempre ha estado manejado por la mano de un@ bruj@ de muy pobre corazón.
Pues el tiempo inflexible te persigue como una lengua de fuego que quiere abrazar tu espalda y que desea te consumas de una sola llamarada.
Cuando esto sucede puede que te quede algo de paciencia, pero también es cierto que te queda mucho de resignación.
La idea del amor incondicional, es un deseo que muchos deben anhelar, pero pocos deben tener.